Por: José Tomas Valeta Oyola.
Hice esta reflexión desde mi forma de ver las cosas, desde mi opinión,
desde varias lecturas que he hecho, desde mi fe, mis creencias y mi devoción a
esta bella advocación de nuestra madre del cielo.
En algún momento de nuestras vidas hemos dicho o hemos escuchado la
expresión: “tu no te cansas con ese niño cargado todo el día” y hasta dicen:
“te pareces a la virgen del Carmen” (entre risas). Y me pregunto yo ahora, (saliendo
un poco de lo simbólico de la imagen) y mirando más allá de lo que ella nos representa
e inspira, ¿Será que la madre de Dios se cansará de cargar a su hijo? Y me
respondo: ¿Por qué amar a esta mujer? Y la respuesta a esto es: Porque en sus brazos sostiene el motivo de mí,
de nuestra existencia.
Y es que verla allí con el niño en sus brazos, es la prueba mas grande
de amor que puede existir, después del amor de Dios, no hay amor mas fuerte que
el de una madre y más si es de mamita María, que carga perpetuamente a nuestro
salvador, quien años mas tarde cargaría el peso de una cruz, el peso de
nuestros pecados, que nos liberó y nos muestra el camino para avanzar.
En una de sus múltiples apariciones, la virgen se les apareció a dos
niños en La Sallete (Francia) en Septiembre de 1846, ellos vieron a una mujer
desconsolada, tanto, como aquella madre que sufre por sus hijos, por unos hijos
desobedientes, pero que ella como buena madre nunca los abandona. Entre las lágrimas
y la tristeza de aquella mujer, ella nos responde la pregunta que hice
inicialmente: ¿Se cansará de tener al niño en sus brazos?
“Si mi Pueblo no quiere someterse, me
veo obligada a dejar caer el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y pesado que no
puedo sostenerlo más. ¡Hace tanto tiempo que sufro por vosotros!”
“Si quiero que mi Hijo no os abandone
tengo que rogarle sin cesar por vosotros. ¡Y vosotros no hacéis caso! Por mucho
que recéis, por mucho que hagáis, jamás podréis compensar los trabajos que he
tomado por vosotros”
“Y también los que conducen los
carros no saben jurar sin incluir el nombre de mi Hijo. Son las dos cosas que
hacen tan pesado el brazo de mi Hijo”
“Hay que hacer la oración bien, por
la mañana y por la noche. Cuando no podáis más, rezad por lo menos un
Padrenuestro y un Avemaría, pero si podéis, Rezad más”
“Durante el verano no van a misa más
que unas ancianas, los demás trabajan el domingo, todo el verano. En invierno,
cuando no saben qué hacer, van a misa sólo para burlarse de la Religión”
Muchas veces no tomamos las cosas de Dios en serio, convertimos las
fiestas solemnes en pachangas, borracheras y festejos, juramos en vano en el
nombre de Dios, y lo buscamos solo cuando estamos en apuros, del resto nos
olvidamos de él.
No rezamos al levantarnos, y mucho menos al acostarnos (O por lo menos
agradecer a Dios), no vamos a la misa por flojera, porque que pereza ir a misa,
mejor preferimos ir a cuanta fiesta haya, donde hay música y alcohol allí es.
Le estamos dando menos importancia a Dios y mas carga a los brazos de María,
que poco a poco se cansa de nuestra desobediencia. Independientemente de la
religión que profesemos, de nuestras creencias y devociones todos tenemos una
misma y única tarea, que es obedecer a Dios en sus mandamientos y en sus leyes,
y es lo que menos hacemos, no es lo tanto que recemos o conozcamos sus leyes,
es como actuamos y como las ponemos en práctica, porque las conocemos y, aun
así, nos hacemos los de la “vista gorda”. ¿Qué nos enseña todo esto?
Tal vez con esto no pido que debemos ser los más puros y castos, como
dije inicialmente esta es mi opinión de las cosas, pero si debemos dejarnos
encontrar de Dios, hablar con él, al levantarnos y al acostarnos, darle las
gracias por las cosas buenas que nos pasan y hasta de las malas, porque de
ellas también aprendemos, poner en a su nombre todos nuestros planes y proyectos,
hablar con mamita maría todos los días, haciendo un rosario, y hasta un ave
maría y una salve para ella, considero que a ella alegrará, respetar las
fiestas y separar el ron de la solemnidad, especialmente en un día como hoy,
que como católicos veneremos a la santísima virgen maría, bajo la advocación
del monte Carmelo, o la virgen del Carmen, como la conocemos.
Entonces, pensemos en esto: se imaginan tener los brazos levantados por
mucho tiempo, eso duele, ¿no?, creo que aguantamos muy poco así, y ya nos
queremos rendir. Pues fíjense que nuestra madre, tan grande es su amor que
aguanta el peso de su hijo, que a su vez carga con el peso de todos nuestros
pecados y culpas. Seamos mas consientes y ayudemos a nuestra madre de los
cielos a alivianar ese peso que a su vez esto nos ayuda a tener una mejor vida,
con una mejor espiritualidad, mas cercanos a Dios, y eso se verá reflejado en
muchos aspectos de nuestra vida.
A la virgen le duele y le pesa lo malos y desobedientes que somos. Si verdaderamente la amas y sigues su
ejemplo, además de saber esto, ¿Qué harás al respecto, seguirás desobedeciendo,
no sus leyes, sino las de Dios o pensaras al respecto y le quitaras parte del
peso que con nuestras cosas le hemos puesto?
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